La historia del tango: de los barrios pobres al Vaticano - H Spanish Academy

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La historia del tango: de los barrios pobres al Vaticano

De los barrios pobres del Río de la Plata a la plaza de San Pedro

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Hoy el tango es elegante y se baila en teatros de todo el mundo, pero sus orígenes fueron muy humildes. Nació a finales del siglo XIX a orillas del Río de la Plata, en los arrabales de Buenos Aires y Montevideo. Allí vivían miles de inmigrantes europeos, sobre todo italianos y españoles, junto a criollos y descendientes de africanos. De esa mezcla de culturas salió una música nueva, con influencias de la habanera, la milonga y el candombe.

Al principio, el tango no tenía buena fama. Se bailaba en los patios de los conventillos, donde vivían muchas familias pobres, y en bares y locales nocturnos de mala fama. Como en la ciudad había muchos más hombres que mujeres, los hombres practicaban los pasos entre ellos antes de bailar con una mujer. Para la clase alta, aquel baile, con los cuerpos tan cerca, era vulgar e incluso inmoral.

Todo cambió cuando el tango viajó a Europa. Hacia 1912 llegó a París y se puso de moda en los salones más elegantes: había clases, fiestas y hasta ropa de color «tango». Sin embargo, no todos estaban contentos. Algunos obispos lo prohibieron, porque pensaban que era un baile peligroso para la moral.

Entonces apareció una anécdota famosa. En 1914, un periódico francés contó que una pareja había bailado el tango en el Vaticano delante del papa Pío X, para demostrar que no era inmoral. Según la historia, al Papa no le pareció escandaloso, sino aburrido, y recomendó otro baile italiano, la furlana. Hoy muchos historiadores creen que esta escena fue inventada por la prensa, pero sirvió para que más gente aceptara el tango. Además, cuando la alta sociedad de Buenos Aires vio que en París lo bailaban los ricos, también empezó a bailarlo.

En las décadas siguientes, cantantes como Carlos Gardel lo hicieron famoso en todo el mundo, y en 2009 la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, a propuesta de Argentina y Uruguay. Y la historia con los papas tuvo un final curioso: el papa Francisco, nacido en Buenos Aires, contó que de joven le gustaba bailar tango. En 2014, el día de su cumpleaños, miles de personas bailaron tango en la plaza de San Pedro para felicitarlo.

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